MERCADO DEL TRUEQUE
En el año
dos mil once, la empresa encuestadora prospecta, realizó un estudio para
conocer la opinión y el nivel de satisfacción de los ciudadanos respecto de los servicios de
limpieza, recolección, reciclaje y confinamiento de la basura que prestan las
31 presidencias municipales con rango de capitales de estado, en aquélla
ocasión, la Ciudad de Tepic Nayarit, resultó con el nada honroso primer lugar, como
la ciudad más sucia del país.
El tema
de la basura es un tema al que muchos gobiernos municipales tratan de “darle la
vuelta”, en algunos casos por ser un problema que parece no tener remedio o
argumentando escases de recursos, aunado a la falta de pago de este servicio en
los términos dispuestos por la ley; se trata pues de un problema complejo que
implica en gran medida al propio ciudadano, sus hábitos y la educación que
ostentan, lo que complica aún más el problema.
El derecho a un medio ambiente sano es un derecho humano
fundamental. La íntima vinculación del medio ambiente con el nivel de vida en
general, hace de este derecho una condición sine
qua non del disfrute y ejercicio de los demás derechos, es por tanto un
derecho humano emergente de primera magnitud.
Estamos en un momento determinante para que los ayuntamientos que recién
inician en su gestión de gobierno, se den la oportunidad de generar e
implementar políticas públicas municipales, que permitan la correcta observancia
de los reglamentos en materia de limpieza.
El gobierno del Distrito Federal, ha creado un programa que involucra
a los ciudadanos en los procesos de separación y reducción de la basura; se ha
implementado un mercado del trueque http://www.sedema.df.gob.mx/mercadodetrueque/ en donde se logra que los
ciudadanos lleven su basura inorgánica reciclable (plástico, cartón, vidrio,
pet, aluminio) y a cambio reciban “puntos verdes” que pueden intercambiar en
ese mismo mercado por verduras, frutas, legumbres y en general alimentos
frescos de la región, lo cual también incentiva la producción local; es decir, se
promueve una verdadera participación ciudadana, el gobierno deja de ser
paternalista y los ciudadanos le dan otro sentido a los procesos de reciclaje
de la basura, pues se dan cuenta de que su basura ahora representa una
posibilidad de obtener productos alimenticios.
Que tal que el famoso programa “ROSA” que tenemos aquí en Nayarit,
evolucionara para dejar de ser una dádiva del gobierno a los ciudadanos y en su
lugar les involucrara en actividades que beneficiarían a todos por igual, como
por ejemplo procurar la recolección de basura y promover el ambiente sano, al
mismo tiempo que se intercambia esta basura por productos alimenticios
originarios de nuestro Estado; no sé si la educación y sobre todo la costumbre que
tenemos en Nayarit de que todo es responsabilidad del gobierno permita a los
ciudadanos entender las bondades de este programa, pero al menos llevarlo a
cabo en los gobiernos municipales sería una buena propuesta.


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