lunes, 27 de abril de 2009

CABRITO, emblema de la cocina regia



(Publicada en el año 2002)


La gran variedad de estilos, sabores, colores, aromas y demás de los aspectos culinarios que tenemos en nuestro hermoso país, debería de ser en algunos casos y en particular en Monterrey, de carácter obligatorio, aquí, la comida parece digna de los casi extintos países comunistas, aplica a la perfección la frase esa de que: “Aquí sólo hay de dos sopas… y la de “fideos” ya se acabó.

Encontrar un lugar para comer dignamente se convierte en una verdadera aventura, mas arriesgada que atacar a rapel el cerro de la silla, el primer obstáculo que se encuentra es comúnmente los precios, y mas porque las quincenas no suceden cada tercer día, el precio por persona de un buffet oscila regularmente entre los 100 y 150 pesos per capita, por cráneo, por cholla etc...lo que representa una buena opción cuando se trata de miércoles de pago, pero que se convierte en una pesadilla cuando se trata del martes antes del miércoles de pago, así que si logra uno pasar la barrera de los centavos, ahora el siguiente paso es el de la barrera de la variedad.

Se puede asistir al afamado restaurante Calypso, que ofrece buffet que se distingue por su excelente barra de postres y excepcional refill, lo cual quiere decir que puede uno tomar toooodo el refresco que quiera, además son bien recibidos los codiciados “Ticket Restauran”, (o vales de comida, que bien parecen a los vales de comida que se usan en Cuba), la comida, en este restaurant, no es nada fuera de lo común, podemos decir que es regular y en una escala decimal le otorgaríamos un 7, es más podemos decir que se esmeran para poder conseguir algún día al premio “AGUILA CyP” de calidad y prestigio, sin embargo, después de llegarle a este buffet por casi 15 días seguidos, no nos quedarán ganas de volver a ir.

Otra opción es el restaurante Alhambra de comida árabe, que por cierto y por pura coincidencia también es buffet, aquí se puede encontrar la delicia de las hojitas de parra rellenas de carne, arroz con lentejas, Keppe bola o Keppe charola, que es carne molida al estilo de pastel de carne o albóndigas secas, hay sopa de trigo, calabacitas rellenas, jocoque, pan árabe de trigo y de centeno, empanadas de carne con jocoque, empanadas de atún y una barra de ensaladas digna de los mejores establos de la zona Lagunera de Torreón (véase LALA), desventaja: no reciben los Ticket Restauran; ventaja: de lunes a viernes es 2x1, claro que la ingesta de colesterol no sería muy conveniente por tantos días seguidos por lo que máximo se puede soportar este tipo de comida 2 veces a la semana.

De pronto no tiene uno ganas de asistir a ningún restaurante y se siente uno como que con ganas de la famosa “fast-food” y remembrando las épocas (mi épocas) de los Tom-Boy’s, puede uno acudir al CARL’S Jr., restaurante de hamburguesas en donde existen combos numerados del 1 al 6 y que oscilan entre los 50 y 60 pesos, dependiendo del tipo de hamburguesa que uno elija, el combo por supuesto contiene hamburguesa, papas y refresco refill, aceptan los ticket restauran y en menos de 10 minutos ya esta uno devorando el hamburguesón, por lo que esta opción se convierte en una especie de válvula de escape cuando de comer se trata.

El número uno en cuanto a comidas se refiere hasta el momento lo tiene el buffet del hotel Continental Plaza, (otro buffet) este regularmente lo “prefiere” uno precisamente los miércoles, aquellos que les comenté que son de pago, ya que no aceptan los ticket restauran y hay que desembolsar 150 pesos por comensal, eso si, puede uno dejar de comer dos días antes para atacar como debe ser, cuatro a cinco platillos de cocina internacional, sopas, pastas, cortes finos, panes de todos tipos, quesos, salmón ahumado, ensaladas, frutas, carnes frías, postres excelentes, vino, etc., y lo mejor, la esmerada atención del mesero y de su capitán en espera de repartirse 40-60 la jugosa propina del comensal, que regularmente llega apenas al 8.5% del importe consumido. Al terminar la comilona, a la salida lo despiden a uno a la puerta del hotel como en comercial de televisión, hasta el “mero-mero” Chef, ese con su gorro con el que no cabe en ningún lado se aparece, y nos desean un pronto regreso, que si bien nos va, sucede hasta posiblemente tres miércoles después.

Si las cosas referentes a la dieta son más estrictas, y no por otra razón, mucho menos la económica, existen unos mini súper llamados OXXO, que ofrecen una variedad de Fast-Food digna de los mejores comensales gringos: paquete Vikingo, dos hot-dogs y una coca, paquete Vikingo 2, hot-dog, coca y papas Pringles, o si se prefiere cinco tacos de trompo (pastor para el centro del país) por 20 pesillos mas 5 de la coca, que es el complemento alimenticio por excelencia, burritos, sincronizadas, hamburguesas y tortas, que al calor de los 10,000 watts del “microwaven”, hasta parece y casi saben a comida casera.

Las complicaciones para degustar de un buen platillo, variedad y precio accesible, en horario de oficina y entre semana, se convierte en otra de esas aventuras que sólo aquí en la Ciudad de las Montañas ocurre; ¿El Cabrito?... aún no lo he comido.

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